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La Unión hace la Fuerza: Lepanto

La Unión hace la Fuerza: Lepanto. Esta batalla ocurrió el 7 de octubre de 1571. Está llena de detalles que los entusiastas del arte de la guerra disfrutarán por horas. De entrada, este suceso puso de frente a la cruz y la media luna. En esos tiempos el Imperio Otomano era dirigido por Selim II, quien era uno de los gobernantes más poderosos. Por otro lado, estaba el Imperio Español gobernado por el rey más poderoso de su historia: Felipe II. Ambos Imperios estaban en expansión y el momento en que chocaran era solo cuestión de tiempo. Finalmente, las armadas de ambos monarcas se encontraron en el Golfo de Patras.

boat on wooden rack in storage
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Cuando el Sultán Selim II comenzó su campaña de expansión sobre Occidente, el Papa Pio V empezó a temer por la cristiandad. La crueldad con la que los otomanos trataban a los cristianos se volvió legendaria. Sin embargo, el Papa no logró generar un acuerdo entre las naciones cristianas para impedir que la armada otomana pusiera en jaque a Roma. La diplomacia vaticana no lograba que los intereses individuales de los reyes se alinearan con los de la curia. Incluso el rey de Francia traicionó a los cristianos haciendo un tratado de paz con el Imperio Otomano.

La nación más interesada en detener a los otomanos era Venecia. Las amenazas de Selim II estaban dirigidas al comercio de los venecianos. Les exigía dinero y abandonar la isla de Chipre. Ante la negativa, la armada otomana lanzó una flota de 350 barcos y 30,000 soldados en contra de Nicosia (La capital). A pesar de haber presentado una defensa heroica, el ejército veneciano tuvo que capitular. El trato que le dieron a los rendidos fue brutal. La mayoría fueron torturados y asesinados de una forma horrible. Ante este hecho, la cristiandad decidió unirse y detener la expansión de los infieles.

La fuerza del Imperio Otomano en 1571 era invencible. Ningún país europeo hubiera podido enfrentar con éxito al ejército de Selim II. Sin embargo, la alianza se logró consolidar y una armada aliada se lanzó al contraataque. Al frente de La Liga Santa quedó Don Juan de Austria, quien era hermano natural de Felipe II (Hijo del Emperador Carlos V). Se juntaron 200 barcos y 65.000 marineros y soldados. Para contrarrestar la inferioridad numérica, los aliados aumentaron el número de cañones en sus barcos. El 7 de octubre de 1521 a las 7 de la mañana comenzó la batalla naval más grande de la historia de Europa. 

La motivación que Juan de Austria les dio a sus soldados fue muy poderosa: Literalmente los invito a morir y alcanzar la gloria de Dios enfrentado a la armada enemiga. La fuerza y las maniobras navales de la Liga Santa terminaron por diezmar a la flota otomana. Al final del día murieron 30,000 otomanos y se perdieron 117 barcos. Selim II jamás pudo recuperarse de esta derrota. Por otro lado, las pérdidas católicas fueron mínimas: 7,500 muertos y solamente 13 barcos perdidos. Esta batalla le demostró a Europa que el Imperio Otomano no era invencible. La Unión hace la Fuerza: Lepanto.    

   

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