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El Arte de la Defensa: Aljubarrota

En la frontera entre Castilla (Hoy España) y Portugal hay una pequeña región llamada “Aljubarrota”. Ahí ocurrió una de las batallas más importantes de la historia de la península Ibérica. Joao I de Portugal se enfrentó al rey de Castilla Juan I. Ambos personajes luchaban por el trono Luso. Esto se dio en uno de los momentos más difíciles de la historia portuguesa: La Crisis Dinástica de 1383 – 1385. El 14 de agosto de 1385 una fuerza de 30,000 soldados, bajo el mando del rey Juan I de Castilla se lanzaron sobre 7,000 guerreros portugueses. Hoy vamos a hablar de “El Arte de la Defensa: Aljubarrota”.

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Photo by Simão Moreira on Pexels.com

Castilla tenía como aliados a los italianos y a los franceses. Estos últimos enviaron 2,000 caballeros para apoyar a su amigo Juan I. Hay que recordar que esta época estaba marcada por la “Guerra de los 100 Años” entre Francia e Inglaterra. Además, había peste, hambruna y falta de instituciones. Por otro lado, Joao I carecía de suficientes tropas y solo contaba con los arqueros ingleses. Parecía que la invasión al reino de Portugal sería algo fácil para las tropas de Juan I. Sin embargo, el arte de la guerra se inclina por el que sabe manejar mejor el tiempo. Este es un caso más en el que, confiarse, es sinónimo de malas noticias.

El rey Juan I salió al frente de sus tropas con la idea de llegar a Lisboa y rodearla. De esa manera, los habitantes de la capital no tendrían más opción que rendirse. Por otro lado, Joao I no quería que eso sucediera, así que salió con sus soldados a hacerle frente a su enemigo en campo abierto. El ejército que ataca debe de utilizar el tiempo para llegar a la posición de su rival. El ejército que defiende debe de manejar el reloj de tal forma que cada minuto se convierta en un obstáculo para su contrincante. Acá se da el primer error del ejército de Castilla: Era muy pesado y se movía con mucha lentitud.  

Las tropas portuguesas aprovecharon la tardanza de los castellanos para montar una defensa en el campo de San Jorge. Ahí los arcos largos ingleses emplearían su largo alcance para frenar las embestidas de los caballeros franceses. Sin embargo, el ejército de Juan I decidió no atacar de frente y realizó una maniobra para rodear a los lusos. Esta maniobra dejó inútiles varias de las defensas construidas en los días anteriores. El ejército de Portugal de nuevo aprovechó la lentitud de sus rivales y montó una nueva defensa. Cuando los invasores se dispusieron a atacar, los defensores estaban más que listos.   

Los caballeros franceses embistieron con todas sus fuerzas. Lo que no sabían era que en campo había trampas para romperle las patas a los caballos. Al mismo tiempo, los arqueros ingleses lanzaron sus flechas, debilitando, de forma considerable, la fuerza de los ataques castellanos. Poco a poco, las tropas del rey Juan I empezaron a retroceder. La defensa de los lusos estaba llevándose a cabo con una excelente precisión. Al final del día habian muerto 9,000 soldados castellanos y franceses. Mientras tanto las tropas de Joao I solo habían sufrido 500 bajas. Asi fué el episodio de “El Arte de la Defensa: Aljubarrota”

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