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Mundo Generacional… Una política equivocada es una economía dañada

Terminaba el terror de las Guerras Napoleónicas en el año de 1815. Europa buscaba reconstruirse, crear nuevas instituciones y evitar una nueva revolución como la francesa. Una lección que los monarcas europeos habían aprendido es que si el pueblo se organizaba no había ninguna cabeza segura. El reto del naciente siglo XIX era fortalecer la posición de los reyes y crear ambientes de más representatividad para los ciudadanos. Así fue como los reinos y sus coronas se fueron convirtiendo en naciones con bandera.

edwin1La instauración de Luis XVIII en el trono de Francia significó el fin de la fallida Revolución Francesa de 1789. El genio de Talleyrand y la voluntad de los monarcas europeos permitieron que se firmara el Congreso de Viena el cual se tradujo en la nueva política de equilibrios y 99 años de paz (Hasta 1914 que fue el inicio de la Primera Guerra Mundial). El futuro se veía brillante tras los acuerdos firmados que garantizaban la concordia entre las naciones y la ayuda entre ellas en caso de una nueva rebelión popular.

Pero la situación en Inglaterra no había dejado de ser preocupante. Muchas de las debilidades naturales de la isla habían quedado expuestas durante los tiempos de la guerra contra Napoleón. Los militares y políticos ingleses estaban preocupados porque en la siguiente guerra, una fuerza naval considerable, interrumpiera sus líneas de suministro de granos y los ciudadanos empezaran a padecer hambre. La solución más efectiva parecía ser convertir a Britania en una nación autosuficiente en materia de granos y cereales.

edwin2En 1815 se firmó la “Ley de los Cereales” en la cual se ponían barreras y aranceles a la importación de granos. De esa forma Inglaterra impulsaba la producción interna y se protegía, de manera estratégica, la autosuficiencia de la isla en caso de una nueva guerra. Parecía una excelente decisión ya que la ventaja estratégica de los ingleses es no tener terreno en común con Europa. Pero eso también tiene una desventaja que es la de tener que mantener una flota fuerte para poder proteger sus suministros.

Las desventajas de esa política pronto empezaron a aflorar. Los dueños de la tierra empezaron a ganar un considerable poder político. Los precios de los alimentos empezaron a encarecerse de manera abrupta dañando el poder adquisitivo de los ingleses. El consumo se trasladó de los talleres a los productos básicos. Esto trajo una fuerte crisis para la naciente industria de la Primera Revolución Industrial. Los más afectados por estas políticas eran las personas asalariadas ya que su poder adquisitivo caía de manera considerable.

Una de las peores consecuencias de las “Leyes de los Cereales” fue la Hambruna Irlandesa que ocurrió entre 1845 y 1849. A pesar de la difícil situación en Irlanda por las malas cosechas el gobierno británico se negó a permitir el ingreso de granos del extranjero. Esto provocó que casi la mitad de los irlandeses tuvieran que dejar sus hogares y buscar otros países para vivir. El principal destino de los desplazados fue América. Las consecuencias políticas de este desastre social crearon una fuerte cohesión patriótica irlandesa contra Gran Bretaña.

No fue hasta el año 1846 que por fin las “Leyes de los Cereales” pudieron ser abolidas y el libre comercio pudo ocupar un lugar importante en la economía inglesa. El primer efecto de la apertura de las fronteras a granos importados fue que los alimentos bajaron de precio de manera considerable. Esto ocasionó que el consumo fuera dirigiéndose hacia el consumo de lo que hacían los talleres y fábricas. En poco tiempo la economía inglesa creció de manera acelerada y se convirtió en la “Fabrica” del mundo.

El año 1846 marca el fin de las políticas mercantilistas y la llegada de la voluntad popular y el libre comercio a Gran Bretaña. El error de los políticos ingleses fue basar su modelo de desarrollo para un escenario de guerra permanente. El Congreso de Viena suponía un éxito entre los acuerdos de las naciones (Como una ONU, pero del siglo XIX). Pero los bretones, ante las heridas de la guerra contra Napoleón Bonaparte, no pudieron sacudirse sus percepciones de debilidad y como consecuencia terminaron debilitando su economía.

Twitter: @MGeneracional

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