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Generaciones

Mundo Generacional… El pacto social

Cuando los primeros humanos empezaron a organizarse en tribus entonces las tareas se empezaron a repartir. Unos cazaban, otros cuidaban a los niños, otros cosechaban, otros se encargaban de proteger las reservas de alimento y unos pocos tejían. Era importante definir quienes se encargarían de administrarlo todo para que la sociedad funcionara. Se necesitaba que alguien tuviera, en su poder, las riendas de todos los aspectos de la vida de la tribu. Para que esa persona pudiera tomar decisiones necesitaba poder sobre los demás.

img_4262La sociedad estaba dispuesta a entregar ese poder al gobernante pero la pregunta obligada era: ¿Que recibimos nosotros a cambio? La importancia de generar un equilibrio entre las dos partes definió que el pacto funcionaria siempre que la sociedad recibiera seguridad de sus gobernantes. Entonces nacieron los reyes, los emperadores, los líderes, los presidentes y todos aquellas figuras de poder cuya única obligación era, a través de ejercer las leyes, dar seguridad a sus ciudadanos. Todo parecía que iba a funcionar de maravilla.

En esta ecuación humana, demasiado humana, hay un error. El binomio de poder y seguridad sería perfecto si no existiera un tercer factor que los firmantes de este pacto olvidan: La corrupción. El ejercicio del poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. Entre más poder se concentra en una persona entonces la corrupción lo pondrá en descomposición más rápidamente. Una sociedad con individuos que tienen poderes absolutos está condenada. La razón humana es limitada y los errores trascienden generaciones.

La situación global del COVID19 nos enfrenta a la eterna pregunta del Pacto Social: ¿Estamos recibiendo la seguridad necesaria del gobierno? Hoy, muchos muertos serán enterrados sin que las instituciones les hagan justicia. Estas almas pagaron sus impuestos, tuvieron una conducta intachable y dieron mucho por su patria pero su país no los cuidó cuando más lo necesitaron. Esta pandemia está poniendo a prueba la institucionalidad de muchos países en el mundo y la respuesta aún deja mucho que desear.

Twitter: @ecarcanog

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