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Gobierno

El Anillo Metropolitano de Yucatán: Su impacto en las finanzas estatales

El desarrollo infraestructural con fines productivos es una de las funciones más importantes del gobierno. Cuando el Estado apoya proyectos que hacen a una región más rentable, el impacto en la ciudadanía se convierte en mayor poder adquisitivo. A su vez, la oferta de proyectos impulsa a la fuerza emprendedora regional que rápidamente puede sacar provecho de las condiciones favorables que los gobernantes crean. El impulso de la economía desde la oferta no es nuevo y ha probado ser un modelo exitoso.

Yucatán hoy se debate entre varios proyectos políticos y económicos. ¿Qué rumbo debe de seguir la sociedad yucateca? ¿Se debe de impulsar el modelo industrial o de servicios? ¿Somos un estado agrícola o turístico? ¿Cuál debe de ser el camino hacia el desarrollo a tomar? ¿Es suficiente el desarrollo logístico como para competir, de manera exitosa, regionalmente? ¿Prevalecerá la paz social si continúa el crecimiento poblacional? Los candidatos a puestos ejecutivos y legislativos tienen mucha tarea y deben presentar una propuesta muy clara a los yucatecos.

La reciente llegada de la nueva planta de la Cervecería Modelo es un gran triunfo para la sociedad yucateca. Nuevos retos se aproximan para aprovechar al máximo esta oportunidad de aumentar la productividad de la zona. Una de las necesidades que apremian es desarrollar las redes logísticas del estado. Es importante que estos nuevos desarrollos logísticos no se conviertan en una carga impositiva para los yucatecos. También es imperativo que ningún sector social del presupuesto del Estado se vea afectado por el desarrollo de obra pública.

Un Anillo Metropolitano que empiece en la carretera que conecta Campeche y dirija el tránsito pesado (a partir de 9 ejes y cualquier transporte en tránsito hacia Quintana Roo) es una gran oportunidad en las actuales circunstancias económicas. El desvío del tráfico en tránsito (pesado y ligero) fuera de la ciudad de Mérida significa menor contaminación, menos ruido y menos gasto en mantenimientos mayores y menores para el anillo periférico. La mejor parte es que este activo puede convertirse en una importante fuente de ingresos para el Gobierno del Estado.

El modelo ideal de desarrollo infraestructural carretero para Yucatán, es que los usuarios finales sean los que lo pagan. No necesariamente se tiene que hacer una obra concesionada a privados. El Estado puede hacer una emisión de deuda que se vaya pagando conforme el uso del activo vaya avanzando. A su vez operando este Anillo Metropolitano de Yucatán el Gobierno del Estado goza de privilegios fiscales que un concesionario privado no tiene (por ejemplo: ISR o IVA). Los ingresos futuros de este proyecto sirven como garantía para los inversionistas.

Con la creación de un Vehículo de Propósito Especifico (VPE), el fideicomiso capta todos los ingresos de cuotas. Estos se van directamente a las cuentas bancarias para fondear los gastos de mantenimiento mayor y menor. Una vez fondeadas estas cuentas el flujo de efectivo se almacena (recibiendo intereses o en cobertura) para pagar el cupón de fin de año. Por otro lado, a través de alguna aseguradora los inversionistas obtienen la garantía de que siempre recibirán sus ingresos al vencimiento de la fecha de pago. Esta garantía hace mas barato el servicio de la deuda.

Al vencimiento de la deuda, el activo y sus ingresos pasan a ser propiedad del Estado de Yucatán. A partir de ahí puede generarse una nueva bursatilización de los ingresos futuros y utilizar los recursos para generar nuevas obras productivas (Utilizar estos ingresos para gasto corriente no es recomendable). El único tema que puede ser polémico es que la deuda pública aumenta considerablemente. Sin embargo no toda la deuda se maneja igual. Hay que recordar que estos pasivos no tienen ningún costo para el ciudadano yucateco. Los ingresos son pagados únicamente por los usuarios, quienes a su vez se beneficiarán con un tránsito más ágil y seguro a su destino final.

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