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Generaciones

El Primer Ciclo Histórico del Imperio Otomano: Las primeras generaciones turcas

Un ciclo histórico dura de 80 a 120 años. En este nacen nuevas instituciones, crecen, entran en decadencia y al final colapsan. Las 4 etapas en las que se divide un ciclo histórico son: Surgimiento (Instituciones fuertes), Despertar (Instituciones atacadas), Decadencia (Instituciones débiles) y finalmente una Crisis (Instituciones colapsadas). Cada etapa del ciclo histórico produce una generación. A cada generación le corresponde un arquetipo: En un Surgimiento nacen los profetas. En un Despertar nacen los nómadas. En una Decadencia nacen los héroes y en la Crisis nacen los artistas.

Las generaciones que tienen el arquetipo del profeta parten de la personalidad de Moisés, Néstor o Merlín. Son idealistas y tienen un claro concepto del bien y del mal. Las generaciones nómadas parten de la personalidad de los nómadas del desierto en camino a la tierra prometida, Agamenón o los Cavaliers americanos. Son pragmáticos e individualistas. Los héroes parten de la personalidad de Josué, Odiseo o el Rey Arturo. Son cívicos y comunitarios. Finalmente, los artistas que parten de la personalidad de los jueces o de Telémaco. Son adaptativos y valoran la experiencia.

Estrugrul pertenece al arquetipo de la generación profeta y vivió entre los años 1198 y 1281. Le toco dirigir a su pueblo de un lugar a otro como nómadas ya que las invasiones de Gengis Kan habían causado que miles de personas tuvieran que dejar sus hogares. Anduvieron errantes durante varios años hasta que se presentó una gran oportunidad: Estrugrul se encontró en el campo de batalla entre el Imperio Romano Oriental (O Bizancio) y el Imperio Selyúcida dirigido por Kaikubad I. Estrugrul rápidamente tomó las armas y se unió a los selyucidas siendo el factor decisivo para alcanzar la victoria.

Como recompensa por sus servicios durante la batalla contra los romanos orientales Kaikubad I recompensó a Estrugrul con la región de Karaca al borde del volcán. Ahí fundó la ciudad de Sugut. La ubicación de estas tierras era muy favorable: por un lado, el ya debilitado Imperio Romano Oriental y por otro el Imperio Selyúcida que se encontraba muy ocupado luchando contra los mongoles. Tras la muerte de Estrugrul su hijo Osmán I se encargó del naciente imperio. Tras ser nombrado “Bey” (jefe) empezó una agresiva campaña para apoderarse de más territorios a costa de sus vecinos occidentales.

Osmán I pertenece al arquetipo de la generación nómada. Su labor fue la de destruir todas las fortificaciones que rodeaban su naciente imperio. La mas grande de sus victorias fue la de la Batalla de Bafea. Esta ocurrió en julio de 1302. Ahí se enfrentaron el Emperador Adronico II y Osmán I. Las tropas turcas estaban mucho mejor entrenadas y equipadas que las de los romanos orientales. Tras la derrota los bizantinos se replegaron y los turcos capturaron las fortalezas de Nicomedia, Nicea y Brusa. Tras esta victoria se empieza a hablar del Imperio Otomano.

Tras la muerte de Osmán I su hijo Orhan se hizo cargo del Imperio. Su labor fue la de edificar las nuevas instituciones del Imperio Otomano. Orhan pertenece a la generación del arquetipo héroe. El se encargó de levantar las nuevas instituciones otomanas. Estas nuevas instituciones fueron las bases para la futura expansión del Imperio. La más famosa de estas instituciones fue la de los Jenízaros. Se puede decir que este cuerpo militar fue la primera institución de soldados profesionales de la época. Eran la guardia personal del emperador. También se encargaban del cuidado de los edificios mas importantes del Imperio.

Orhan también hizo emisiones de monedas de plata, hizo que se cobraran nuevos impuestos, partió al imperio otomano en provincias y nombro gobernadores regionales y militares. El ordenamiento civil y militar de esta época permitió que los turcos aumentaran su territorio de 16,000 a 95,000 kilómetros cuadrados. Tras la muerte de Orhan su nieto Murad I se encargó de la administración del Imperio Otomano. Murad era también hijo de Nilufer Hatún la cual era hija de un gobernador griego y por lo tanto cristiana. Murad I (1326 a 1389) pertenece al arquetipo artista.

Sus hazañas como conquistador fueron decisivas en la consolidación del Imperio Otomano. Hizo reformas para que la administración publica fuera menos tribal y se pareciera más a la de los romanos. Su más grande hazaña fue derrotar a los cruzados de la Cruzada Saboyarda la cual tenia como fin debilitar a los otomanos y recuperar Constantinopla para los cristianos. Después de derrotar al líder de la cruzada, Amadeo VI de Saboya, a Murad I se le otorgó el titulo de Sultán. Bajo su liderazgo el Imperio Otomano ahora estaba presente en tres contenientes y tenia una extensión territorial de medio millón de kilómetros cuadrados.

A Murad I también se le conocía como “El Divino”. Durante su administración aceptó todas las religiones en su estructura de gobierno y siempre respetó a los cristianos. Su vida termino trágicamente tras haber sido asesinado por agentes serbios. Su recuerdo es altamente venerado por las actuales generaciones de turcos. Beyazid I ocupó el lugar de su padre y se convirtió en el nuevo Sultán del Imperio Otomano. Ensambló uno de los ejércitos más grandes de la época. Su mas grande hazaña y fracaso fue la de poner sitio sobre Constantinopla. La campaña sobre los romanos orientales termino mal.

Beyazid I (1354 a 1403) pertenece al arquetipo del Profeta. Su administración del Imperio tuvo muchos reveses. El más importante fue la llegada de Temur (1336 a 1405) y sus hordas al territorio otomano. La eficiencia de las huestes de Mongolia era muy superior a la de los Jenízaros y sus aliados serbios. Beyazid terminó siendo capturado por Temur y murió poco tiempo después. Su derrota y muerte significó un episodio muy difícil para su Imperio ya que este se vio grandemente disminuido y sus instituciones colapsaron. El resultado fue una terrible guerra civil que duró 11 años.

El ritmo de la vida es muy claro en este primer ciclo de la historia del Imperio Otomano. Primero nacieron las instituciones, después se fortalecieron, después entraron en decadencia y al final colapsaron cuando los hijos de Beyazid se negaron a reconocer la institución del Sultanato y se pelearon entre ellos. Después de esta guerra civil el Imperio Otomano iba vivir 500 años más y sus mejores días los tendría bajo el liderazgo de Suleiman “El Magnifico”. Finalmente colapsaría poco antes del final de la Primera Guerra Mundial debido a las malas decisiones de sus lideres. Hoy la heredera de este imperio es la República de Turquía.

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