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XI Jinping: el reto de conducir a China hacia la tercera década del siglo XXI

Hoy China se ha convertido en el mercado más grande de automóviles nuevos en el mundo. En el último año se vendieron 23 millones de autos nuevos. La nueva capital de la moda ahora es Shangai. Las ciudades chinas tienen un crecimiento explosivo. La Industria de la construcción genera el 30% del Producto Interno Bruto. La industria ha evolucionado de maquila a productos de altísimo valor tecnológico. La marina y el ejército Chino hoy son fuerzas de primer nivel y con capacidad nuclear. China se puede convertir en la potencia de este siglo.

El 14 de marzo de 2013 Xi Jinping se convirtió en el Presidente de China. En su momento era poco conocido. Se decía que su esposa era más famosa que él cuando asumió el cargo. La Primera Dama de China se llama Peng Liyuan y es una cantante (Soprano) de música folclórica china. Ambos tienen una hija. Xi Jinping nació el 15 de junio de 1953. Su padre fue Xi Zhongxun, un cercano colaborador de Mao Zedong durante los años de guerra contra el Kuomintang. Su madre es Qi Xin quien es egresada de la Escuela Marxista Comunista.

Cuando Xi Jinping cursaba sus estudios de Secundaria comenzó la Revolución Cultural. Mao Zedong se lanzo en contra de los culpables del fracaso del “Gran Salto Adelante” el cual había arruinado la economía. El padre de Xi Jinping estuvo del lado de los que fueron expulsados del partido. Fueron años difíciles para Xi Jinping ya que se vio forzado a realizar trabajos forzados en el campo. Eventualmente la Revolución Cultural terminó y pudo graduarse de Ingeniero Químico de la Universidad de Tsinghua en 1979.

A partir de 1974 se volvió miembro del Partido Comunista Chino. Desde ese entonces ha ejercido varios cargos importantes en varias ramas del gobierno. Uno de sus cargos más importantes fue la Organización de los Juegos Olímpicos de Beijing en 2008. Después fue nombrado Vicepresidente de China por Hu Jintao. Ahora como Presidente se modificó la Constitución para que pueda reelegirse indefinidamente. La Revista Forbes lo ha colocado como el hombre más influyente de la Tierra.

China entra a la tercera década del siglo XXI con varios retos muy importantes. El primero es la Guerra Comercial con EUA. En campaña Xi Jinping ofreció a sus electores volver a hacer “Grande” a China. Impulsando la Nueva Ruta de la Seda China pretende convertirse en el principal motor económico del mundo abarcando cerca del 75% de las reservas energéticas del mundo y 55% del PIB global. Abarca 60 países y 70% de la población mundial. Este proyecto se espera que esté en marcha para el año 2050.

Otro de los retos de Xi Jinping es el “Mar del Sur de China”. Hoy hay demasiados países con intereses en la zona. Debajo de ese mar se encuentran 125,000,000,000 de barriles de petróleo. La disputa territorial del Mar del Sur de China tiene como protagonistas a Brunei, Camboya, Vietnam, Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur, Taiwán, Tailandia, Estados Unidos y la ONU. Cabe aclarar que un encuentro desafortunado en esa zona podría dar pie a la Primera Guerra Mundial del siglo XXI.

Los temas internos de China tienen que ver con mantener el delicado equilibrio económico. Hoy la economía China es la segunda más grande del planeta. Su crecimiento le va a permitir convertirse en la primera potencia económica. Eso pone al gobierno Chino en un enfrenamiento directo con Estados Unidos. Los analistas y tomadores de decisiones deben de centrar su enfoque en si ambos países van a lograr mantener alineados sus intereses para evitar cualquier tipo de conflicto en el mediano y largo plazo.

En el aspecto militar el ejército chino es el que más rápido crece a nivel mundial. Tiene más de 4 millones de de efectivos (entre reservas y activos). Sus aviones, submarinos y barcos son de una efectividad tan letal como los de Estados Unidos. Su arsenal está diseñado para derrotar al ejército americano en el pacifico. Tiene misiles que van de la costa al mar, misiles anti satélites y bombas cibernéticas capaces de acabar con los sistemas de comunicación e Internet. Las defensas costeras pueden hundir un portaaviones americano fácilmente.

Xi Jinping debe de jugar el ajedrez geopolítico de una manera muy cuidadosa. El balance entre los asuntos del interior y los conflictos del exterior significan tomar decisiones con sentido común. Hay que calcular varios pasos adelante. Una mala decisión que ponga a otros países en una situación de “casus belli” o viceversa acabaría con millones de vidas y causaría un fuerte deterioro de las cadenas de suministro de valor a nivel global. La preparación y la experiencia política de Xi Jinping tendrá su prueba más difícil muy pronto.

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