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Generaciones

Mundo Generacional… Los cambios en la cultura laboral y corporativa

A mediados de la década de los ochenta Ronald Reagan ganaba la reelección para la presidencia de Estados Unidos. Fue una victoria aplastante en contra del anterior vicepresidente Walter Mondale. Esta reelección ponía fin a una serie de difíciles retos para los dirigentes de la Casa Blanca desde la muerte de John F. Kennedy. Lyndon Johnson no fue por la reelección en 1968. Nixon renunció por el escándalo de Watergate. Gerald Ford, como suplente, perdió la elección de 1976 y finalmente Carter no pudo mantenerse en el poder en 1980.  

Los autores Neil Howe y William Strauss definen los años entre Kennedy (1960) y Reagan (1984) como un despertar del individualismo. Por lo general, estos tiempos son violentos y las instituciones son atacadas por los individuos. Alrededor de 1984 el ambiente social empezó a cambiar hacia una creciente cultura individualista. Iniciaron los procesos de desregulación y los empresarios comenzaron a convertirse en las figuras más admirables. Los supermillonarios empezaron a hacerse notar con sus grandes proyectos de infraestructura. Las carreras profesionales se convirtieron en la nueva medida de valor de los ejecutivos.   

Ronald Reagn fue presidente de EUA de 1980 a 1989

Mientras esto sucedía los Baby Boomers empezaron a entrar a la adultez. Así se fueron convirtiendo en líderes que valoraban su percepción del bien y el mal. Como directores de organizaciones impulsaron reformas de administración de empresas en las cuales definieron los roles de los empleados en lo individual. También fomentaron la eficiencia en los procesos y las normas de calidad. Las revistas ejecutivas hablaban de como los “Hippies” se habían convertido en “Yuppies”. Se celebraba la reinvención del sueño americano y la contracultura de los sesenta ahora se transformaba en un fenómeno emprendedor.

La elección de Bill Clinton a la presidencia de Estados Unidos en 1992 marcó un nuevo impulso a la agenda del individualismo con la llegada de las empresas tecnológicas y el Internet. Ahora la Generación “X” estaba entrando de lleno al mercado laboral y su adaptabilidad tecnológica empezó a revolucionar los corporativos. La computadora personal se convirtió en la herramienta de trabajo por excelencia de universitarios y ejecutivos. El software pasó de ser un tema secundario al principal instrumento para controlar los procesos administrativos. El surgimiento de Microsoft refleja este fenómeno.

El 11 de septiembre de 2001 cimbró al mundo en todos los sentidos. Las cosas ya se veían complicadas por el tema de la burbuja bursátil de las empresas “.com” y el alza de las tasas de interés (6%). La recesión llegó obligando a las organizaciones a despedir gente y buscar bajar sus costos. Sin embargo, los cambios corporativos de las dos décadas anteriores lejos de detenerse se aceleraron. Era necesario empezar a depender más del “e-commerce” y de la automatización. El pragmatismo individual de la generación “X” fue el elemento clave para entender cómo se aceleró la cultura corporativa de principios del siglo XXI.    

La pandemia del SARS en 2009 llegó al mismo tiempo que la crisis de la burbuja de bienes raíces en Estados Unidos. De nuevo el mundo corporativo se enfrentaba a un severo problema. Nuevas políticas administrativas iban a presionar el desplazamiento de la mano de obra en favor de la tecnología y la automatización. Esto iba a agudizar el problema de la brecha entre los países ricos y pobres. La revolución digital, en nombre de la eficiencia, tenía que convertirse en la estrategia central de cualquier plan de negocios. Las redes sociales les dieron voz a los individuos que, de otra manera, no serían escuchados.  

Así llegó, por sorpresa y sin tocar la puerta, la pandemia del COVID19 en el 2020. De nuevo el mundo se sacudió ante una crisis que pondría a prueba la solidez de todas las organizaciones. Así nacieron el “Home Office”, el “Home School”, y el “Home Delivery”. El fenómeno más significativo del inicio de la década de los veinte es que el sector de la tecnología está desplazando al sector energético (Fósil). La movilidad individual, que comenzó hace 200 años con la primera Revolución Industrial (Máquina de vapor), hoy está agotándose. Estamos ante cambios administrativos radicales.     

La revolución digital está a punto de explotar con la llegada del chip tridimensional. Pronto las máquinas van a realizar diagnósticos que las mentes humanas difícilmente van a poder igualar. Los algoritmos van a suplir las decisiones hechas por los técnicos y la nanotecnología va a pasar a ser la ciencia más importante para el desarrollo de cualquier país u organización. Las impresoras 3D y la producción de bienes a partir de moléculas de carbono va a traducirse en un mundo en que el PIB de los 20 países más desarrollados se va a multiplicar por 50. ¿Estás listo para la siguiente ola de cambio corporativo?      

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