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Las Ardenas: El fracaso del factor sorpresa

Me presento: Soy Ares, el dios de la guerra. En estas líneas voy a decodificar diferentes batallas, conflictos y luchas. Hemos de analizar el arte de la guerra: Desde los conceptos básicos hasta el pensamiento más sofisticado. Una de mis batallas es el contraataque de Las Ardenas (diciembre de 1944) y como Hitler y Skorzeny fracasaron a pesar de haber hecho unos preparativos perfectos. Esta batalla de la Segunda Guerra Mundial ejemplifica el fracaso del factor sorpresa. Los nazis esperaban repetir el éxito de 1940 y alcanzar el puerto de Amberes (Bélgica) para cortar a las fuerzas anglosajonas y buscar un acuerdo de paz.

El factor sorpresa es un elemento muy importante en el desenvolvimiento de una batalla. Casi siempre el que ataca por sorpresa tuvo más tiempo para organizarse y controlar las opciones de transformación del campo de batalla. La iniciativa es forzar al rival a bailar al son del atacante. Prepararse para un combate obliga al protagonista a ser discreto y desviar la atención de sus contrincantes de los verdaderos planes. Maquiavelo diría que si vas a la pelear te llenes la boca de palabras pacíficas. Sun Tzu diría que todo el arte de la guerra se basa en el engaño.

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El 16 de diciembre de 1944 comenzó La Batalla de las Ardenas. Varias divisiones blindadas, reconocimiento e infantería se lanzaron sobre una delgada línea de defensa de unidades americanas. El primer objetivo era capturar la ciudad de Bastogne. De esa forma los tanques alemanes iban a poder atacar en varias direcciones. La operación empezó siendo un éxito total ya que la inteligencia aliada fracasó en prever la siguiente jugada de la Wehrmacht. La limpieza que se hizo en el alto mando después del fallido golpe del 20 de julio contra Hitler (Operación Valquiria) dejó a los aliados sin su quinta columna.  

Sin embargo, el factor sorpresa fracasó. Las divisiones “Panzer” no tenían suficiente gasolina para mantener la ofensiva. La idea de capturar los suministros aliados para sostener al ejército fue una mala táctica. Otro error fue haber subestimado a la aviación aliada la cual dominaba los cielos. Cuando los cazas antitanques lanzaron sus misiles sobre las formaciones alemanas estas quedaron aniquiladas. Por último las divisiones de infantería ya no estaban formadas por soldados jóvenes sino por niños y ancianos. Estas “Volksgranadier” (Tropa del pueblo) no eran rival para el ejército americano.

Sin gasolina, sin suministros y con la aviación aliada en contra, la ofensiva de Las Ardenas fue derrotada. Los operadores de los carros alemanes no tuvieron más opción que abandonar su equipo (O destruirlo) y retroceder hacia el punto de partida. El error de los generales alemanes fue esperar que sus planes fueran perfectos. El acierto de los aliados fue resistir y utilizar su superioridad aérea para tener información de los movimientos de la Wehrmacht. ¿Qué aprendemos de esta batalla? El factor sorpresa, por sí solo, no es suficiente para ganar una confrontación.

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