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La Invasión japonesa a China y los Tigres Voladores

El 20 de diciembre de 1941, un escuadrón de 10 bombarderos japoneses Ki-21 (Llamado “Sally” por los aliados) tenía por objetivo bombardear la ciudad de Kunming. Cada avión llevaba casi una tonelada de bombas y volaba a una velocidad aproximada de 400 kph. El Imperio Japonés estaba infligiendo duros golpes a la moral de los ciudadanos chinos. Se estima que más de 20´000,000 de civiles perecieron por las acciones militares del ejercito del Sol Naciente. Para el Servicio Aéreo del Ejercito Imperial Japonés, era un día más bombardeando China.  

Pronto las cosas cambiaron y de la nada, un escuadrón de cazas P-40 empezó a abrir fuego sobre la formación de bombarderos K-21. Rápidamente 4 aviones japoneses fueron derribados. Los restantes 6 dieron la vuelta y regresaron huyendo hacia su base. Este grupo de pilotos eran voluntarios norteamericanos que volaban para el Ejercito Chino. La sorpresa de esa victoria táctica entusiasmó mucho a la población china que llevaba años sufriendo los ataques aéreos de los bombarderos japoneses. ¿Quiénes eran estos pilotos? Se preguntaban los civiles.

Los problemas entre China y Japón durante el siglo XX forman parte importante de la historia. La Revolución China que terminó con las dinastías y los emperadores, lejos de fortalecer al Estado, acabó por debilitarlo, convirtiendo a los chinos en presa fácil para algunas potencias extranjeras. Japón provocó varios incidentes a través de los cuales ganaba espacio en el continente asiático a costa de China. La más notoria expansión territorial de Japón fue la fundación del Estado de Manchukuo (Manchuria) en 1932.

La maquinaria de guerra del Imperio Japonés (O del Sol Naciente) en la década de los treinta era muy superior a la china. Los japoneses contaban con modernos aviones como el Ki-43 “Hayabusa” (Halcón) que podía alcanzar velocidades de hasta 530 kph y volar hasta los 36,000 pies de altura (2 metralletas de 12.7mm). Para ataques estratégicos, contaba con el Ki-21, que era un bombardero que volaba a 32,000 pies de altura y cargaba una tonelada de explosivos. Como todos los aviones japoneses, estos modelos tenían poco blindaje pero eran muy maniobrables.

Por otro lado, la aviación china era completamente obsoleta e ineficaz al enfrentar a los japoneses. Loe mejores aviones de China eran: el P-26 (Fabricado por Boeing) que podía subir hasta 27,000 pies de altura y tenia una velocidad máxima de 230 kph (2 metralletas de 7.62 mm) y el Curtis BF2C II Goshawk que podía subir hasta 27,000 pies a una velocidad máxima de 360 kph (2 metralletas de 7.62mm). Para misiones de bombardeo contaban con el B-10 que podía subir hasta 24,000 pies de altura a una velocidad máxima de 210 kph y llevando una tonelada de bombas.

La diferencia entre ambas fuerzas aéreas era muy grande y pronto los chinos perdieron a todos sus mejores pilotos. La situación era desesperada, por lo que Chiang Kai-shek empezó a ensamblar una fuerza de pilotos foráneos para defender las rutas claves de abastecimiento del ejército chino. La pieza clave en esta operación fue el general americano Claire Lee Chennault el cual ensambló un escuadrón de 60 aviones, 99 pilotos y más de 200 personas para servir de mecánicos y operadores de radio.

El avión que se exportó a China para pelear en este escuadrón mercenario fue el P-40 también conocido como el “Warhawk” (Halcón de Guerra). Esta aeronave podía volar a 29,000 pies de altura a una velocidad máxima de 580 kph (6 metralletas de 12.7 mm). El P-40 contaba con buen blindaje y mucho armamento pero no era tan maniobrable como los cazas japoneses. Tras su primera victoria el 20 de diciembre de 1941, los periódicos chinos llamaron a este grupo de pilotos: “Los Tigres Voladores”.

El principal objetivo de Los Tigres Voladores era cuidar la carretera de Burma a Kunming. Esta carretera era la principal ruta de abastecimiento del ejercito chino y los japoneses la bombardeaban constantemente. Cuando los Tigres peleaban contra los japoneses, la estrategia siempre era la misma: subir todo lo posible y luego caer en picada sobre las formaciones japonesas aprovechando la superioridad de fuego y blindaje. Lo que nunca podían hacer los pilotos de los P-40 era pelear en círculos con los ágiles aviones japoneses: era una muerte segura.

Eventualmente, tras el ataque a Pearl Harbor y la entrada de EUA a la Segunda Guerra Mundial el escuadrón fue disuelto e incorporado a la Fuerza Aérea Norteamericana. Siguió peleando contra los japoneses y logró destruir más de 1,000 aviones, hundieron 184 barcos mercantes, 817 puentes, 1,225 trenes y mataron casi a 60,000 tropas niponas. Esto demuestra una vez más que, al igual que en el ajedrez, no es la ventaja material la que decide una batalla sino la inteligencia de sus generales.

En Asia la Segunda Guerra Mundial terminó en agosto de 1945. Para los chinos la paz iba a ser de corta duración, ya que las viejas rencillas entre Mao y Chiang pronto resurgieron y estalló de nuevo la Guerra Civil. Tras la victoria de Mao Zedong y el Partido Comunista Chino nació la Republica Popular China (1 de octubre de 1949). Aun así, el pueblo chino tuvo que seguir sufriendo el fracaso del “Gran Salto Adelante” y millones morirían de hambre. Sin embargo, a pesar de todos los obstáculos, hoy China es la 2ª economía más grande del mundo.  

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