fbpx
Generaciones

La Batalla de Endor

Todos los fans de Star Wars adoran a esos tiernos ositos de peluche que en “El Retorno del Jedí” ganaron la Batalla de Endor y derrotaron a una de las mejores legiones del Imperio Galáctico. Conocidos como los “Ewoks” estos adorables personajes fueron el factor decisivo para lograr la destrucción del generador que protegía a la segunda Estrella de la Muerte. Los Rebeldes, liderados por Han Solo, tenían la misión de infiltrarse y sabotear el escudo que protegía la nave más poderosa del Imperio. Era una oportunidad única, o al menos eso creían ellos, de acabar con el Imperio y el Emperador de un solo golpe.

El plan del Emperador era atraer a los rebeldes hacia la luna de Endor. Ahí, él los emboscaría con una de sus mejores divisiones de infantería mecanizada (formada por tropas de elite (Stormtroopers), vehículos blindados (ATSTs) y Scouts). De manera simultánea, la flota de naves rebeldes también sería emboscada por los mejores cruceros galácticos. Todo esto mientras intentaban acercarse a la Estrella de la Muerte. Finalmente, el trofeo de la noche, era convertir a Luke Skywalker al lado oscuro de la fuerza. El maquiavelismo de Palpatine parecía infalible. Solo hubo dos errores: Soberbia y no conocer el terreno de Endor.  

La Batalla de Endor

Pensar en un plan tan ambicioso y hacerlo rígido conlleva molestias. Los mejores planes son flexibles y entre menos maleable entonces se corre mayor riesgo. El primer error de la tropa imperial fue carecer de una buena labor de espionaje para conocer lo que sucedía en Endor. Podemos ver que se confiaron pensando que los nativos eran una fuerza a la que no había que considerar como peligrosa. Por lo tanto, no se hicieron relaciones diplomáticas con ellos. De haber tejido una red de contactos, tan pronto los rebeldes aterrizaran, estos hubieran sido entregados por los mismos Ewoks al Imperio.

El éxito del pragmático Han Solo consistió en tener un plan flexible. Podemos decir que aterrizó en Endor sin tener idea de cómo proceder. Gracias a una labor diplomática, en la que C3PO se hizo pasar por un dios, los Ewoks aceptaron a Han y su equipo como parte de su tribu. Los imperiales pensaron que estaban seguros, pero el arte de la guerra favorece al que ataca por sorpresa. Las tropas de Palpatine no vieron venir una emboscada por parte de estos adorables ositos de peluche. El Imperio respondió con todo su poder militar y se adentró en el bosque para aniquilar el levantamiento: Grave Error.

Sin conocer el terreno los ATSTs y los soldados empezaron a ser destruidos conforme iban cayendo en trampas y emboscadas. Pero la jugada más brillante la realizó Chewbacca cuando, con dos Ewoks, atacó por la retaguardia y capturó un ATST. Gracias a esto el resto de la división blindada fue destruida. De nuevo les recuerdo: el arte de la guerra es el arte del engaño. Han Solo burló a los imperiales y los obligó a salir del generador. Esta movida significó el jaque mate de la partida. Unos minutos después la victoria rebelde en la Batalla de Endor se había consumado. El generador voló en pedazos.

A %d blogueros les gusta esto: