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Ellas: siempre lo saben todo

Elegiste, o te eligieron… así llegaste a tu primer hogar: el vientre de mamá. Allí, a través del cordón umbilical, te alimentaron durante nueve meses para darte la vida. Ese regazo fue más que físico: fue amor, ternura, nervios, preocupaciones… y quizás también enojo. Desde ahí se formó el vínculo más profundo: el de madre e hijo. A veces lleno de amor y protección; otras, marcado por dolor y miedo. Pero siempre, vínculo.

Hoy quiero hablarte de mamá, de ese ser que parece tener una conexión mágica con nosotros. Porque, de alguna manera, siempre lo sabe todo. Nos conoce tan bien que basta una mirada para descubrirnos, regañarnos con amor o acariciarnos el alma.

Pero… ¿te has detenido a pensar que antes de ser tu mamá, fue hija, nieta, hermana, amiga, estudiante, profesionista, soñadora? Y, aun con su individualidad, eligió darte la vida. Y eso, solo puede llamarse amor. Amor puro.

Ellas soñaron contigo, y en muchos casos, convirtieron tus sueños en los suyos. Han sido magas cotidianas: resuelven todo, multiplican lo imposible, logran lo inimaginable. A ellas, gracias.

Y en este mes en que celebramos su existencia, te propongo algunos regalos que no cuestan dinero, pero valen toda la vida:

Regalos que transforman:

Los silencios

  • Invítala a caminar.

Tómala de la mano: permite que el silencio los conecte.

  • Mírala.

Búscale la mirada: déjala descubrir si hay algo que te inquieta.

Las preguntas

Pregunta y escúchala sin juzgar. Recuerda: antes de ser tu mamá, es una mujer viva, con historia y sueños.

  • ¿Cómo fue su infancia?
  • ¿Qué soñaba cuando era niña?
  • ¿Tiene aún miedos?
  • ¿Qué le gustaría hacer y no se atreve?
  • Propón: ¿Y si ahora lo hacemos juntos?

Los abrazos

  • Acércate: aunque parezca que no quiere, búscala.

Un abrazo puede reconectar lo que parecía perdido. Abrazar a mamá es abrazar tu alma.

Todo lo que hagas con mamá —y ojalá te permitas hacerlo siempre— será también información para tu crecimiento personal. Conocerla desde otra perspectiva te mostrará un mundo nuevo.

¿Y si estás enojado o distanciado?

Mamá actuó desde su historia, desde sus herramientas. Sin culpar, sin castigar, reconoce que gracias a ella hoy estás aquí. Reconoce los hechos, identifica los aprendizajes, y honra su vida.

Si puedes, acércate. Construye un nuevo vínculo desde tu madurez. Eso traerá paz.

¿Y si mamá ya no está?

Abrázala desde el alma. Refúgiate en su recuerdo.

Háblale: dile lo que necesitas decir. Porque las mamás —aunque ya no estén— siguen sabiendo, siguen amando. Y, a su manera, te responderán.

¿Eres mamá y los hijos ya se fueron?

Sigues siendo la mamá más bella del mundo. Amas como el primer día, y aunque ya no estén, abrazas a los hijos desde el corazón. Porque ser mamá es un amor que nunca se apaga.

Lo más hermoso que he visto…

Es la sonrisa de tus ojos que iluminan cualquier espacio y lugar.

Gracias por abrirme las alas para volar. Por enseñarme el camino de regreso a casa todas las veces necesarias. Por ser mi lugar seguro. Gracias por tu fuerza, tu amor y tu sabiduría, me enseñaron a construir un mundo más bonito.

Gracias, mamá. Gracias, mamás.

Gracias por leer: Ellas: siempre lo saben todo

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Escrito por Rossana Carmon Toxtli

Rossana Carmona Toxtli es una profesional multifacética con un sólido historial en ciencias políticas y una vasta experiencia en análisis y desarrollo de competencias.

Como CEO del Centro de Análisis Desarrollo y Competencias, y con una carrera que incluye roles como asesora legislativa y directora general en logística de eventos, su pericia abarca desde la consultoría política hasta la organización estratégica.

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