¿Alguna vez te has preguntado qué pasaría con tu empresa si mañana no pudieras tomar decisiones? En México, más del 90% de las empresas son familiares y muchas dependen de una sola persona: el fundador. Esa concentración de poder funciona mientras todo marcha bien, pero ¿qué ocurre cuando llega el momento de crecer, enfrentar una crisis o planear la sucesión? Ahí entra en juego el consejo de administración.
¿Por qué hablar de consejos de administración?
Un consejo no es un lujo ni una formalidad legal: es el mecanismo que convierte una empresa en institución. Sin él, la empresa vive al ritmo de las emociones y decisiones del dueño. Con él, se asegura continuidad, profesionalización y visión a largo plazo. Es difícil venderle la idea a un empresario (a) muy exitoso que el puede estar siendo un límite al crecimiento de su propio negocio, pero aquellos que logran ver mas allá, conocen los enormes beneficios de institucionalizar y funcionar con un consejo real.
Uno de los temores más grandes de los fundadores para implementar procesos completos de institucionalización es la pérdida del control de la empresa que ellos mismos han creado. Pero un buen Consejo no quita poder, lo multiplica. Esto sucede siempre y cuando los perfiles de los consejeros sean adecuados, estén ahí por meritocracia y no meramente por llevar una buena relación con el accionista principal.
Una práctica que puede ayudar a perder el miedo a dar el paso a la creación de un consejo de administración, es crear un consejo consultivo, pero acatando toda resolución que se tome en el mismo. La diferencia entre ambos es que el primero tiene nombramiento formal en los estatutos de la organización y el segundo es un grupo funcional, pero si peso jurídico. Es decir, el fundador podrá irse acostumbrando a tomar decisiones colegiadas pero sin que desde el primer día esté obligado por ley a acatar decisiones de personas con las que no ha interactuado en ese rol y que tendrán impacto trascendente sobre su ingreso y economía.
¿Qué es y qué no es un consejo?
Es: un grupo que toma decisiones estratégicas, no operativas.
No es: una junta para aprobar gastos menores.
He visto consejos que se reúnen para tomar decisiones estratégicas pero las personas que asisten a la junta e incluso a veces la orden del día, hacen que se convierta en una junta solo para hablar temas operativos como compras, ventas o asuntos operativos del personal.. Eso no es gobernanza, es administración operativa. Un buen consejo discute riesgos, oportunidades y sucesión.
Beneficios concretos
✔ Continuidad: asegura que la empresa trascienda generaciones.
✔ Profesionalización: decisiones basadas en datos, no emociones.
✔ Red de apoyo: consejeros aportan experiencia y contactos.
✔ Responsabilidad: que la alta dirección se responsabilice de los resultados
Me ha tocado ver casos donde las empresas son tenidas, gobernadas y dirigidas por la misma persona y han cometido errores que han costado millones a las empresas, sin que haya habido consecuencias ¿Quién regaña o despide al fundador?
Por el contrario, también me ha tocado acompañar empresas donde, habiendo seleccionado perfiles de consejeros ad hoc a sus planes de negocio, han logrado no solo institucionalizarse sino multiplicar varias veces su tamaño y cobertura geográfica.
Cómo empezar (sin complicarse)
– Define roles claros: presidente, secretario, consejeros.
– Incluye al menos un consejero independiente, se sugiere que sean al menos 3 consejeros externos.
– Reúnete por lo menos cuatro veces al año con agenda estratégica, no operativa.
En otro momento hablaremos exclusivamente del Director Ejecutivo también conocido como CEO por sus iniciales en inglés, pero este rol es pieza clave para lograr los procesos de institucionalización. No es indispensable que el fundador/accionista principal deje de ser el director general de la empresa para poder institucionalizar; pero sí es indispensable que se ciña a métricas y resultados.
Un buen consejo no quita poder, lo multiplica. Es el timón que asegura que tu empresa llegue a puerto seguro.
Gracias por leer: El consejo de administración: el timón que asegura el futuro de tu empresa


