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Gobierno

Donald Trump vs China ¿O todo lo contario?

La nueva Ruta de la Seda, las disputas fronterizas, el Mar del Sur de China y la unificación con las provincias separadas (Taiwán), son algunos de los retos inmediatos del gobierno Chino. Algunos de estos problemas son de largo plazo y probablemente se resuelvan a principios del siglo XXII. Sin embargo, en la actualidad, los procesos para resolver los desafíos del mundo post global o neo nacionalista, pueden terminar en sangre. La delicada red que sostiene el orden mundial cada día se vuelve más frágil.    

Cuando Donald Trump aún era candidato a la Presidencia de EUA hablaba de hacer fuertes a los americanos de nuevo. Durante la campaña, muchos veían sus discursos como un regreso a las políticas mercantilistas del siglo XVII. Después de todo, cuando una política económica liberal se vuelve impopular siempre la gente voltea a ver hacia las políticas nacionalistas. El péndulo siempre se mueve entre las instituciones y los individuos. La asociación común es que los nacionalismos son institucionales y el Laissez Faire es individual.

Las guerras comerciales y económicas no son nuevas. Desde finales del siglo XIX las potencias practicaban las devaluaciones competitivas (Con efectos tan nefastos como la Primera Guerra Mundial). Hoy hay países que para defender su poder adquisitivo recurren a estos métodos. Una forma común de proteger económicamente a una región, es manipular el tipo de cambio respecto al dólar. Según las medidas del Tesoro de EUA, se necesitan tres acciones para ser un país manipulador de F(x):

1.     Tener un superávit comercial superior a los 20 billones (En ingles) de dólares con EUA.

2.     Que la liquidez sobrepase el 3% del Producto Nacional Bruto.

3.     Que las compras oficiales de divisas excedan un 2% del Producto Nacional Bruto.

Hasta el 2016 (Administración de Obama), los países que llenaban estas tres características son: Japón, Alemania, Corea del Sur, Taiwán y Suiza. En el caso de China solo llenaba el punto numero uno con sus 366 billones (En ingles) de superávit con EUA. Con la actual política de Beijing de mantener una sana relación con Occidente y EUA, es difícil pensar que por ahora se emprenda una acción que lleve al gobierno chino a empezar una guerra económica y financiera. Tal vez el problema empiece en otra parte.

Con las políticas nacionalistas surgiendo de nuevo en todo el mundo, los países perdedores son los que más dependen de la cadena de suministro de valor internacional. Barreras y tarifas podrían alentar el flujo de bienes y servicios elevando los costos de fabricación. ¿Como reaccionaría China a políticas públicas extranjeras que amenacen su actual dinamismo económico? El típico primer paso seria una guerra de palabras y algún ejercicio militar. Pero el balance es delicado. ¿Cómo reaccionaria el Presidente Donald Trump a esas acciones?

Durante los primeros cien días de la administración del Presidente Trump nunca se mencionó que China fuera un manipulador de tipo de cambio. Eso causó que las tensiones, que habían ido escalando entre Beijing y Washington durante la campaña presidencial, entraran en un estado de calma. Sin embargo para cualquier político con algo de experiencia sabe que esto no es razón para bajar la guardia. Existen temas como los electrónicos, la agricultura, la pesca y la industria aeroespacial, a los que se debe llegar a un acuerdo con EUA.

El tema de campaña de Trump fue disminuir el déficit comercial y crear trabajos para el sector manufacturero. Para lograr esto habría que poner tarifas a las importaciones para hacerlas más caras y generar mejor rentabilidad fabricando dentro de EUA. Pero esto no es una solución permanente, ya que otros países pondrían también barreras y eventualmente los productos se encarecerían. Según el acta del Congreso de Estados Unidos aprobada en 1977, el Presidente puede declarar tarifas cuando se trate de una emergencia nacional.

Un dato curioso es que el déficit entre China y EUA creció 5.2% de 2015 a 2016. Sin embargo del déficit comercial total de EUA con el resto del mundo creció 13.2%. O sea que del total del déficit americano, la parte que le corresponde a China bajo de 47% a 44%. Esto puede mejorar la situación de las negociaciones entre ambos países. Sin embargo aún hay temas que se deben poner sobre la mesa (El programa nuclear de Corea del Norte o El Mar del Sur de China), para ser resueltas en términos pacíficos y sin sobresaltos para el mercado.

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